Al menos nueve ciudades de México se hunden por la extracción excesiva de agua de sus acuíferos. Aguascalientes, Ciudad de México, Querétaro, Celaya, Morelia, San Luis Potosí, Toluca, Mexicali y Durango registran subsidencia diferencial que fractura el suelo y daña la infraestructura urbana, y eleva el riesgo ante sismos fuertes.