Un país sin ríos sanos

Los ríos de México enfrentan una severa contaminación por falta de regulación, pero su rescate es posible. Conoce el diagnóstico actual y los planes de restauración.

masclaro.mx
today 02/10/2026

Por Alejandro Ramos Magaña

 

El crecimiento urbano e industrial sin planeación ni control convirtieron a los ríos de México en drenajes con elementos contaminantes químicos, biológicos y físicos.

Los más críticos: Atoyac, Tula, Lerma-Santiago (estos tres en proceso de restauración), Coatzacoalcos, Pánuco, Grijalva, Papaloapan, Turbio, Pesquería, Nuevo, Zahuapan, Tacubaya, Becerra, y La Piedad, entre otros. Todos reciben descargas domésticas, agrícolas e industriales sin tratamiento. Aunque también hay contaminación por derrames de petróleo, siendo Pemex la principal fuente de contaminación.

No faltan leyes. Falla la aplicación. El registro obligatorio de descargas está desactualizado o se evade. No hay planes de prevención integrales, faltan recursos y control.

 

El rescate es posible

El Dr. Manuel Perló Cohen, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, advierte que los ríos urbanos en México se han degradado hasta desaparecer, pero su recuperación es posible. Pueden volver a ser fuente de agua potable, espacio recreativo e identidad ciudadana. La urgencia viene del agotamiento de acuíferos y del costo de importar agua de otras cuencas lejanas a las metrópolis.

La diputada del Congreso de la Ciudad de México, Miriam Saldaña Cháirez, lleva más de 15 años impulsando —junto con expertos nacionales y extranjeros, así como autoridades—, el rescate de los ríos del Valle de México, y principalmente el desentubamiento del río La Piedad. El reto es mayor pero cada día intensifica los cabildeos para robustecer su plan; ojalá lo concrete.

A nivel global ya se hizo. 1,500 ríos urbanos han sido recuperados, 80 desentubados. Estados Unidos lidera con 66 proyectos. Casos emblemáticos: Támesis en Londres, Danubio en Viena, Sena en París, Cheonggyecheon en Seúl, Los Ángeles, Chicago, San Antonio, Santa Lucía, en Monterrey y Matanza-Riachuelo en Buenos Aires.

Los beneficios: abasto, recarga de acuíferos, recuperación de ecosistemas y mejora del paisaje urbano.

 

El diagnóstico en México

Conagua reportó en octubre de 2024 que 51% de ríos, lagunas y lagos y 32% de acuíferos presentan contaminación severa por metales pesados y coliformes fecales. En 2023 analizó 450 cuerpos superficiales y 606 subterráneos y confirmó la persistencia del problema.

De 653 acuíferos del país, 245 están prácticamente secos por sobreexplotación o con alta contaminación, incluido el del Valle de México, que es catalogado como el más grave.

El sistema Lerma-Chapala-Santiago y el río Santa Catarina en Monterrey son depósitos de drenaje. En CDMX, Tacubaya y Becerra —que forman La Piedad, entubado en 1942— sufren descargas y basura.

El deterioro amenaza con la desaparición de los lagos de Chapala y Cuitzeo por tala clandestina, extracción agrícola, drenaje urbano, contaminación industrial y cambio climático.

Entre 2024 y 2025 se detectó alta contaminación fecal por estreptococos en costas de Baja California, Colima, Jalisco, Guerrero, Tabasco, Oaxaca y Veracruz, con daños gastrointestinales, respiratorios y cutáneos. Es la prueba de que las aguas residuales se vierten sin tratar a ríos y mares.

 

La salida

Declarar zonas rojas para el rescate urgente de plantas tratadoras, con programas sistemáticos, marco legal y presupuestos multianuales, no anuales.

El Plan Nacional Hídrico 2024-2030 proyecta 50 mil millones de pesos para la restauración de los ríos Lerma-Santiago, Atoyac y Tula. Plantea eliminar descargas, crear y rehabilitar plantas, y recuperar concesiones sin uso para garantizar el derecho humano al agua. A la fecha, según datos oficiales, se proyecta la construcción y rehabilitación de 23 plantas de tratamiento y 282 kilómetros de colectores.

De concretarse este rescate de tres ríos, será el primer gran avance en décadas. Sin embargo, también se deberán diseñar programas ambientales que garanticen su conservación para las siguientes décadas. 
Estaremos pendientes.