Para articular un sindicalismo docente democrático y global
Con el inicio de un nuevo ciclo escolar, miles de maestras y maestros en todo el país regresan a las aulas con la convicción de formar a las nuevas generaciones, a pesar de las dificultades que persisten en nuestro sistema educativo.

Por Carlos Jonguitud Carrillo
Con el inicio de un nuevo ciclo escolar, miles de maestras y maestros en todo el país regresan a las aulas con la convicción de formar a las nuevas generaciones, a pesar de las dificultades que persisten en nuestro sistema educativo. Este momento nos invita no solo a renovar el compromiso con la enseñanza, sino también a reflexionar sobre el papel de los trabajadores para la educación en un contexto nacional e internacional cada vez más desafiante.
El Sindicato de Trabajadores para la Educación reafirma que el inicio del ciclo escolar no puede desvincularse de las condiciones laborales del magisterio. La falta de infraestructura, la sobrecarga administrativa, los salarios insuficientes y la escasa participación docente en la toma de decisiones del propio gremio son problemas que se repiten no solo aquí, sino en muchas partes del mundo. Esta realidad evidencia la necesidad urgente de fortalecer el sindicalismo internacional, articulando esfuerzos con otros sindicatos democráticos de docentes que enfrentan luchas similares.
Hoy más que nunca, necesitamos una red global de sindicatos comprometidos con la defensa de la educación pública y con la mejora de las condiciones de trabajo de quienes la sostienen. Este sindicalismo debe ser autónomo, democrático y profundamente dialogante. Desde nuestras organizaciones, promovemos el diálogo con las instituciones como vía para la construcción de soluciones duraderas, pero también exigimos que ese diálogo sea genuino y respetuoso.
Comenzar un ciclo escolar sin haber escuchado a las y los docentes, sin atender sus demandas más urgentes, es comenzar de espaldas a la realidad de las escuelas. Las autoridades deben entender que sin condiciones laborales dignas no puede haber calidad educativa, y que los sindicatos no son un obstáculo, sino aliados estratégicos para construir mejores políticas públicas.
Frente a un contexto global de precarización, individualismo y avance de modelos privatizadores, el sindicalismo docente debe fortalecerse como una herramienta de unidad, resistencia y propuesta. Apostamos por una educación más justa, más humana y más inclusiva, y esa tarea comienza desde el aula, pero también desde la organización colectiva.
Este ciclo escolar es una oportunidad para reafirmar que educar también es transformar. Y que ninguna transformación profunda es posible sin escuchar la voz de quienes enseñan.