Angela Davis en la UNAM: “La desesperanza no es una opción” ante gobiernos fascistas y campañas antifeministas
Angela Davis llamó en la UNAM a generar esperanza y organización ante el avance del fascismo, el antifeminismo y la violencia contra las mujeres.
Por Mario Victorino
Ante el avance de campañas antifeministas y antigénero, así como de gobiernos que calificó como semifascistas o fascistas en distintas partes del mundo, la filósofa y activista estadunidense Angela Davis llamó a no caer en la desesperanza y a fortalecer la organización colectiva para construir un mundo diferente.
Durante la charla “Abolición, feminismo, ¡ahora!”, realizada en la sala Miguel Covarrubias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Davis sostuvo que una de las principales responsabilidades de los movimientos sociales es precisamente generar esperanza.
“La desesperanza no es una opción”, afirmó durante el encuentro, en el que conversó con la académica y teórica feminista estadunidense Gina Dent y la feminista mexicana Amneris Chaparro Martínez.
La actividad se realizó para discutir los planteamientos del libro Abolición, feminismo, ¡ahora!, escrito por Davis, Dent, Erica R. Meiners y Beth E. Richie, una obra que propone repensar las respuestas institucionales frente a la violencia de género y cuestiona el papel del sistema carcelario y del castigo penal.
“La tarea es generar esperanza”
Para Angela Davis, frente al contexto político actual, los movimientos sociales no pueden limitarse a denunciar las amenazas existentes.
“La tarea primordial de los activistas radicales es generar esperanza”, sostuvo la activista, quien planteó que es necesario convencer a la sociedad de que un mundo diferente y mejor sí es posible.
Davis explicó que la esperanza no aparece de manera espontánea, sino que surge de la organización colectiva y de la participación en movimientos sociales.
Recordó que su propia experiencia política comenzó cuando tenía apenas 11 años y que, a lo largo de su vida, los movimientos en los que ha participado han sido precisamente una de sus principales fuentes de esperanza.
“Generamos esperanza cuando nos organizamos”, señaló.
La frase adquirió especial relevancia ante un escenario que, de acuerdo con la activista, está marcado por el fortalecimiento de discursos y campañas contra el feminismo y las perspectivas de género.
“La esperanza es una disciplina”
Durante la conversación, Gina Dent recuperó una frase de la escritora y activista estadunidense Mariame Kaba, quien plantea que la esperanza debe entenderse como una disciplina.
La idea implica que esperar un cambio no significa permanecer pasivamente a que las condiciones se transformen.
Por el contrario, la esperanza requiere trabajo, organización y participación.
En ese sentido, el planteamiento de las participantes en la charla colocó a la movilización social como uno de los principales mecanismos para enfrentar las estructuras de violencia y desigualdad.
¿Qué es el feminismo abolicionista?
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el feminismo abolicionista, corriente que cuestiona la utilización de las cárceles y del sistema penal como principales respuestas frente a la violencia de género.
Gina Dent explicó que el feminismo abolicionista parte de una premisa: las cárceles no pueden resolver por sí mismas los problemas de género que existen en la sociedad.
La propuesta no se limita a eliminar instituciones penitenciarias, sino que plantea construir alternativas sociales, económicas y comunitarias capaces de atender las causas de la violencia.
“El feminismo abolicionista se trata de un proyecto de construcción y desarrollo”, explicó Dent, al definirlo como un proyecto orientado a reconstruir el mundo.
Desde esta perspectiva, combatir la violencia en las relaciones íntimas requiere también transformar las estructuras institucionales que pueden reproducir otras formas de violencia.
No basta con combatir la violencia individual
Uno de los argumentos centrales planteados durante la conferencia es que la violencia de género no puede analizarse únicamente como una sucesión de actos individuales.
El feminismo abolicionista propone observar también las condiciones sociales, económicas y políticas que permiten que determinadas formas de violencia persistan.
Dent sostuvo que no es posible combatir completamente la violencia íntima si, al mismo tiempo, no se enfrentan las formas de violencia institucional que contribuyen a reproducirla.
La propuesta, por tanto, busca desplazar el debate de una respuesta exclusivamente punitiva hacia la construcción de otras formas de prevención, justicia y reparación.
Angela Davis habla de revolución
Davis llevó el planteamiento todavía más lejos y describió el feminismo abolicionista como una forma revolucionaria de pensar y organizarse.
En su intervención vinculó la lucha feminista con una crítica estructural al capitalismo, al llamado capitalismo racial y al colonialismo.
Desde su perspectiva, transformar las condiciones que producen violencia requiere cuestionar estructuras económicas y sociales mucho más amplias que el sistema penal.
Por ello, el feminismo abolicionista no sería solamente una propuesta de reforma penitenciaria, sino un proyecto político y social de transformación profunda.
“Terminar el feminicidio en México”
La presencia de Angela Davis en la UNAM también estuvo marcada por las manifestaciones que se realizaron antes de la conferencia.
La activista estadunidense reconoció la energía de quienes participaron en las movilizaciones y señaló que quedó impresionada por las expresiones de protesta que antecedieron al encuentro.
Davis planteó que uno de los desafíos consiste precisamente en transformar esa energía colectiva en cambios reales.
Entre los objetivos que mencionó se encuentran la abolición del capitalismo y la lucha para terminar con el feminicidio en México.
Su comentario vinculó directamente el debate internacional sobre el feminismo abolicionista con una de las problemáticas más graves que enfrenta el país: la violencia contra las mujeres y los feminicidios.
La organización como respuesta ante la desesperanza
El mensaje de Davis en la UNAM giró, finalmente, alrededor de una idea: frente a un escenario político adverso, la desesperanza no debe convertirse en una respuesta.
Para la activista, la organización colectiva permite transformar la indignación en esperanza y, posteriormente, en acción política.
Su llamado no fue únicamente a resistir los discursos antifeministas o los gobiernos autoritarios, sino a imaginar y construir alternativas capaces de modificar las estructuras que producen desigualdad y violencia.
En la charla “Abolición, feminismo, ¡ahora!”, Davis y Dent plantearon así una discusión que va más allá del sistema penitenciario y alcanza cuestiones como el capitalismo, el racismo, el colonialismo y las formas institucionales de violencia.
Para Davis, la posibilidad de construir un mundo diferente comienza precisamente por organizarse para hacerlo posible.