40 billones y contando: la deuda de Estados Unidos alcanza un récord histórico
La deuda de Estados Unidos supera los 40 billones de dólares y crece a un ritmo histórico; intereses y déficit presionan las finanzas de Trump.
Por Mario Victorino
La deuda pública de Estados Unidos superó por primera vez los 40 billones de dólares, un nuevo máximo histórico que evidencia la creciente presión sobre las finanzas del Gobierno federal y abre interrogantes sobre el costo que tendrá mantener el actual ritmo de endeudamiento.
De acuerdo con los datos publicados por el Departamento del Tesoro estadounidense en su registro diario conocido como Debt to the Penny —“Deuda calculada al centavo”—, el pasivo total del Gobierno federal alcanzó 40.047 billones de dólares.
La cifra representa un nuevo hito para la economía estadounidense y llega apenas unos meses después de que la deuda superara los 39 billones de dólares.
El ritmo al que está creciendo el endeudamiento es uno de los elementos que más llama la atención. El país necesitó aproximadamente cinco meses para pasar de 39 a más de 40 billones de dólares, mientras que el gasto público continúa superando ampliamente los ingresos que obtiene el Gobierno mediante impuestos y otras fuentes.
¿Por qué crece tanto la deuda de Estados Unidos?
El problema de fondo está en el déficit fiscal. Actualmente, el Gobierno estadounidense gasta alrededor de 2 billones de dólares más al año de lo que recauda, por lo que necesita recurrir constantemente a los mercados financieros para cubrir la diferencia.
En otras palabras, Washington necesita pedir dinero prestado para financiar parte de sus compromisos.
La situación se complica porque el Gobierno también debe pagar intereses sobre la deuda acumulada. Conforme aumenta el monto adeudado y permanecen elevados los costos de financiamiento, el pago de intereses representa una carga cada vez mayor para las finanzas públicas.
La deuda tampoco está creciendo únicamente por nuevos programas de gasto. Entre los factores que presionan las cuentas públicas se encuentran el incremento de los compromisos relacionados con salud y seguridad social, así como el costo cada vez mayor de financiar los propios pasivos del Gobierno.
La deuda llegó antes de lo previsto
El nuevo récord también contrasta con las previsiones presupuestarias que se habían realizado previamente.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) había proyectado que la deuda federal alcanzaría aproximadamente 39.4 billones de dólares al cierre del año fiscal 2026, en septiembre.
Sin embargo, esa cifra fue rebasada antes de que terminara el año fiscal.
El dato revela la velocidad con la que se está acumulando nuevo endeudamiento y coloca nuevamente las finanzas públicas estadounidenses en el centro del debate económico.
Los intereses ya superan el billón de dólares al año
Uno de los mayores problemas no está solamente en el tamaño de la deuda, sino en cuánto cuesta mantenerla.
El Gobierno federal estadounidense destina actualmente más de un billón de dólares anuales al pago de intereses.
Ese gasto ya representa una de las mayores partidas presupuestarias del Gobierno y se encuentra sólo por detrás de rubros como el Seguro Social, de acuerdo con las cifras citadas en el reporte.
Esto genera un efecto especialmente complicado: mientras mayor sea la deuda, mayores pueden ser los intereses que deben pagarse; y mientras más dinero se destina a intereses, menos recursos quedan disponibles para otros programas públicos.
El riesgo es que se genere una dinámica en la que una proporción cada vez mayor del presupuesto tenga que utilizarse simplemente para financiar obligaciones acumuladas.
El gobierno de Trump también enfrenta presión por los recortes fiscales
La situación fiscal ocurre durante la administración del presidente Donald Trump, quien impulsó una amplia legislación de recortes fiscales.
De acuerdo con las proyecciones citadas en el reporte, esas medidas podrían contribuir a incrementar el déficit federal durante la próxima década.
El desafío para Washington es encontrar un equilibrio entre reducir impuestos, mantener el gasto público y contener el crecimiento del endeudamiento.
Hasta ahora, la brecha entre ingresos y gastos continúa siendo considerable.
La deuda de EU también preocupa a los mercados
El incremento del endeudamiento estadounidense no es un asunto exclusivamente interno.
Los bonos del Tesoro de Estados Unidos son considerados uno de los principales activos financieros del mundo y desempeñan un papel central en los mercados internacionales.
Por ello, cualquier señal de presión sobre las finanzas estadounidenses puede tener repercusiones sobre las tasas de interés, el costo del crédito, los mercados bursátiles y las monedas.
En este contexto, el rendimiento del bono estadounidense a 30 años alcanzó esta semana su nivel más elevado en 19 años, en medio de las preocupaciones por la inflación y las consecuencias económicas de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Una mayor rentabilidad de los bonos significa también mayores costos de financiamiento para el Gobierno cuando emite nueva deuda.
EU duplicará sus operaciones de recompra de bonos
En medio de esta presión sobre los mercados de deuda, Estados Unidos anunció que duplicará el volumen de sus operaciones de recompra de bonos, hasta alcanzar al menos 4 mil millones de dólares.
El objetivo declarado es apoyar la liquidez de los títulos de largo plazo que emite el Gobierno.
La medida muestra que el comportamiento del mercado de deuda se ha convertido en otro elemento que Washington debe vigilar cuidadosamente.
Una deuda de 40 billones que seguirá creciendo
El cruce de los 40 billones de dólares no significa que Estados Unidos esté cerca de quedarse sin capacidad para financiarse, pero sí representa una señal contundente sobre la magnitud de sus desequilibrios fiscales.
Mientras el Gobierno continúe gastando más de lo que recauda, la deuda seguirá aumentando.
La pregunta central para la economía estadounidense ya no es solamente cuánto debe el país, sino qué tan rápido continuará aumentando la deuda y cuánto costará financiarla.
Con un déficit que ronda los 2 billones de dólares anuales y un gasto por intereses superior al billón, el margen de maniobra fiscal de Washington enfrenta una presión creciente.
El nuevo récord de 40.047 billones de dólares convierte así a la deuda estadounidense en uno de los grandes focos de atención para los mercados y para la economía mundial.