Temperaturas récord en Europa: qué es un domo de calor y por qué preocupa a los expertos

El domo de calor que afecta a Europa provoca temperaturas extremas, incendios y riesgos para la salud al atrapar aire caliente sobre el continente.

masclaro.mx
today 25/06/2026

Por Mario Victorino

 

Europa atraviesa una intensa ola de calor provocada por un fenómeno meteorológico conocido como "domo de calor", una condición atmosférica que ha llevado los termómetros a niveles extremos en varios países del continente y que mantiene en alerta a autoridades y especialistas.

Las temperaturas superiores a los 40 grados Celsius registradas en regiones de España, Italia, Francia, Portugal y Grecia han puesto nuevamente sobre la mesa los efectos de este fenómeno, cuya frecuencia e intensidad parecen aumentar en los últimos años.

 

¿Qué es un domo de calor?

Un domo de calor es una extensa área de alta presión atmosférica que permanece estacionada sobre una región durante varios días o semanas.

Esta alta presión actúa como una especie de tapa o cúpula invisible que atrapa el aire caliente cerca de la superficie terrestre e impide que ingresen sistemas meteorológicos más frescos.

A medida que el aire queda atrapado, continúa calentándose debido a la radiación solar y a la compresión atmosférica, provocando un aumento progresivo de las temperaturas.

Por esta razón, los meteorólogos utilizan el término "domo", ya que el calor queda confinado bajo una especie de burbuja atmosférica.

 

¿Cómo se forma este fenómeno?

El proceso comienza cuando una masa de alta presión se instala sobre una región determinada.

El aire desciende desde capas superiores de la atmósfera hacia la superficie y, al comprimirse, incrementa su temperatura.

Al mismo tiempo, la alta presión bloquea la llegada de frentes fríos, tormentas o corrientes de aire más frescas que normalmente ayudarían a moderar el clima.

Como consecuencia, el calor se acumula día tras día, generando temperaturas cada vez más elevadas.

 

Europa enfrenta temperaturas extremas

Durante los últimos días, varias regiones europeas han registrado temperaturas excepcionalmente altas asociadas a la presencia de este domo de calor.

En algunos puntos del continente, los termómetros han superado los 40 grados Celsius, generando afectaciones en la salud pública, el suministro energético y las actividades económicas.

Las altas temperaturas también han incrementado el riesgo de incendios forestales, especialmente en países del sur de Europa, donde la sequía agrava las condiciones.

 

Riesgos para la población

Las autoridades sanitarias advierten que las olas de calor asociadas a estos fenómenos pueden tener consecuencias graves para la salud.

Entre los principales riesgos se encuentran:

  • Golpes de calor.
  • Deshidratación severa.
  • Problemas cardiovasculares.
  • Complicaciones respiratorias.
  • Incremento de la mortalidad entre adultos mayores y personas vulnerables.

Por ello, varios gobiernos europeos han emitido alertas y recomendaciones para evitar la exposición prolongada al sol durante las horas de mayor temperatura.

 

El papel del cambio climático

Los científicos aclaran que los domos de calor han existido históricamente y forman parte de los procesos naturales de la atmósfera.

Sin embargo, numerosos estudios indican que el cambio climático está contribuyendo a que estos eventos sean más frecuentes, más duraderos y más intensos.

El calentamiento global eleva la temperatura base del planeta, por lo que cuando se presenta un domo de calor, las máximas alcanzadas suelen ser superiores a las registradas décadas atrás.

Esto explica por qué cada vez son más comunes los récords de temperatura en distintas regiones del mundo.

 

Un desafío creciente para Europa

La combinación entre domos de calor, sequías prolongadas y cambio climático representa uno de los principales desafíos ambientales para Europa en los próximos años.

Especialistas advierten que la adaptación de ciudades, sistemas eléctricos, redes de salud e infraestructura será fundamental para enfrentar fenómenos extremos que podrían convertirse en una constante durante los veranos del futuro.

Mientras tanto, millones de europeos continúan bajo temperaturas sofocantes, recordando que los efectos del clima extremo ya forman parte de la nueva realidad del continente.