Torre Centinela: agencias de EE.UU. y la apuesta clave del gobierno de Chihuahua

Torre Centinela, clave en seguridad de Chihuahua, albergará agencias de EE.UU. y podría influir en elecciones de 2027 por resultados y polémica.

masclaro.mx
today 22/04/2026

Por Mario Victorino

 

La Torre Centinela vuelve al centro del debate público, no solo por la confirmación de que albergará agencias de seguridad de Estados Unidos, sino por lo que representa políticamente para el gobierno de Chihuahua rumbo a 2027.

 

¿Qué es la Torre Centinela?

La Torre Centinela es el proyecto más ambicioso en materia de seguridad pública en la historia reciente del estado. Se trata de un complejo de 20 pisos ubicado en Ciudad Juárez que funcionará como el centro de mando, inteligencia y monitoreo de toda la estrategia de seguridad estatal.

Más allá de su estructura física, la torre es el eje de un sistema integral que conecta miles de cámaras de videovigilancia, lectores de placas, plataformas de análisis de datos y herramientas de inteligencia en tiempo real distribuidas en todo el territorio.

El objetivo es transformar el modelo de seguridad: pasar de una reacción tardía ante el delito a una capacidad preventiva basada en tecnología.

 

Lo que significa para el gobierno estatal

Para la administración de la gobernadora Maru Campos, la Torre Centinela no es solo una obra pública, sino su principal carta política en materia de seguridad.

El proyecto concentra inversión, narrativa y expectativas. En un estado donde la violencia ha sido uno de los temas más sensibles, el desempeño de este sistema podría definir la percepción ciudadana sobre la eficacia del gobierno.

Si logra reducir delitos y mejorar la sensación de seguridad, se convertirá en un símbolo de éxito y modernización. Pero si no ofrece resultados claros, también podría ser utilizado como ejemplo de gasto elevado sin impacto real.

 

El piso 18: presencia de agencias estadounidenses

En este contexto, uno de los elementos que más ha generado controversia es la asignación del piso 18 a agencias de Estados Unidos como la DEA, el FBI, el Department of Homeland Security y la CIA.

La información fue confirmada por el secretario de Seguridad estatal, Gilberto Loya Chávez, lo que evidencia el nivel de cooperación internacional que se busca implementar.

La torre distribuirá sus funciones estratégicamente: los pisos 15, 16 y 17 concentrarán el control de los subcentros de vigilancia; el 13 estará dedicado a sistemas tecnológicos; el 14 a inteligencia; y el 20 a oficinas del gabinete de seguridad estatal.

 

Vacíos legales y polémica creciente

A pesar del alcance del proyecto, aún no se han detallado públicamente los lineamientos jurídicos que permitirán la operación de agencias extranjeras dentro de estas instalaciones.

El tema ha cobrado mayor relevancia tras la muerte de dos agentes vinculados a la CIA en la sierra de Chihuahua, lo que ha puesto bajo escrutinio la presencia y funciones de personal estadounidense en el país.

 

El golpe al crimen: un narcolaboratorio sin precedentes

En medio de la controversia, las autoridades destacan resultados concretos, como el desmantelamiento de un narcolaboratorio de escala industrial.

La instalación, de más de 800 metros cuadrados, contaba con hornos, cilindros de gas y químicos suficientes para producir hasta 2.8 toneladas de metanfetamina, con un valor cercano a los mil millones de pesos.

El operativo fue realizado por fuerzas mexicanas con apoyo de inteligencia y tecnología vinculada a agencias estadounidenses, lo que refuerza el argumento oficial sobre la necesidad de cooperación internacional.

 

Seguridad, soberanía y narrativa electoral

La Torre Centinela se ha convertido así en un punto de convergencia entre seguridad, política y relaciones internacionales.

Para el gobierno estatal, representa la posibilidad de construir una narrativa de control y modernización frente al crimen. Para sus críticos, abre interrogantes sobre soberanía, privacidad y eficacia.

De cara a 2027, el proyecto podría ser determinante: no solo por lo que haga en términos de seguridad, sino por lo que simbolice ante la ciudadanía.