Sheinbaum firma reforma de nacionalidad única: ¿quiénes quedarán fuera de las candidaturas en 2028?
Sheinbaum firma decreto de nacionalidad única: desde 2028, candidatos a Presidencia, gubernaturas y CDMX deberán renunciar a otra nacionalidad.
Por Mario Victorino
La presidenta Claudia Sheinbaum firmó este miércoles 7 de octubre el decreto de reforma constitucional que establece nuevas reglas sobre la nacionalidad de quienes aspiren a ocupar la Presidencia de México, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Con la firma presidencial, el proceso para establecer la nacionalidad mexicana única como requisito para estos cargos quedó listo para su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF), después de haber sido aprobado por el Congreso de la Unión y por el número de congresos estatales requerido para una reforma constitucional. La reforma será aplicable a partir del proceso electoral de 2028.
La modificación no significa que los mexicanos tengan prohibido contar con otra nacionalidad. El cambio está dirigido específicamente a quienes pretendan ocupar los principales cargos del Poder Ejecutivo federal y de las entidades federativas.
De acuerdo con el texto de la reforma, quien tenga una segunda nacionalidad deberá renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidato a la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno capitalina.
Sheinbaum firma la reforma en Palacio Nacional
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum formalizó la reforma después de que el Congreso de la Unión y los congresos estatales avalaran los cambios constitucionales.
El proyecto modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución, correspondientes a los requisitos para ocupar la Presidencia de la República, las gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
La iniciativa fue presentada por Sheinbaum en agosto con el argumento de que quienes encabecen los gobiernos deben representar exclusivamente al Estado mexicano.
Desde entonces, la presidenta ha defendido públicamente la medida bajo una premisa de soberanía nacional.
En septiembre, Sheinbaum sostuvo que quien ocupe la Presidencia o una gubernatura no puede mantener dos nacionalidades, al considerar que esos cargos implican una representación directa del Estado mexicano.
La nueva regla: primero renunciar, después registrarse
Uno de los cambios centrales es que la renuncia a la segunda nacionalidad tendrá que ocurrir antes del registro de la candidatura.
Esto significa que una persona con nacionalidad mexicana y otra nacionalidad no podrá esperar a ganar una elección para resolver su situación.
El requisito deberá estar cumplido desde la etapa de registro ante las autoridades electorales.
La reforma establece además que quien ejerza alguno de estos cargos no podrá adquirir o solicitar otra nacionalidad durante su mandato, ni invocar ante autoridades extranjeras una nacionalidad distinta de la mexicana.
También se contemplan restricciones relacionadas con el uso de pasaportes o documentos de identidad expedidos por otro Estado, el ejercicio de derechos políticos inherentes a otra ciudadanía y el eventual recurso a la protección diplomática de otro país.
Las leyes secundarias definirán cómo se renunciará a la otra nacionalidad
La reforma constitucional establece el principio, pero todavía será necesario desarrollar el procedimiento.
El Congreso de la Unión tendrá que realizar adecuaciones a la Ley de Nacionalidad y a la legislación electoral, mientras que los congresos estatales deberán armonizar sus propias constituciones y normas electorales.
El plazo previsto es de 90 días naturales posteriores a la entrada en vigor del decreto.
Esto significa que todavía deberán definirse aspectos prácticos sobre cómo deberán acreditar los aspirantes que renunciaron a su otra nacionalidad.
El procedimiento no dependerá exclusivamente de una gestión ante la Secretaría de Relaciones Exteriores, pues también deberán considerarse las reglas y autoridades del país del que la persona tenga la segunda nacionalidad.
La reforma comenzará a aplicarse en 2028
La modificación constitucional no será utilizada para alterar las reglas de las elecciones que ya están en curso.
El propio gobierno federal ha señalado que la disposición comenzará a aplicarse a partir del proceso electoral de 2028.
Sheinbaum explicó previamente que la decisión de postergar su aplicación responde al principio de certeza electoral, ya que las reglas de una elección no deben modificarse una vez iniciado el proceso correspondiente.
Por ello, quienes compitan en procesos electorales anteriores a 2028 no estarán sujetos a esta nueva exigencia constitucional.
El cambio tendrá especial relevancia en los procesos locales de 2028 y en la preparación de las reglas que posteriormente incidirán en la elección presidencial de 2030.
¿Qué pasa con los mexicanos que tienen doble nacionalidad?
La reforma no establece una prohibición general de la doble nacionalidad.
Los mexicanos podrán continuar teniendo una segunda nacionalidad conforme a las disposiciones vigentes.
El cambio afecta exclusivamente a quienes pretendan convertirse en presidentes, gobernadores o jefe o jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
La propia Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal ha explicado que las personas nacidas en el extranjero de padre o madre mexicanos pueden tener nacionalidad mexicana por nacimiento, de acuerdo con las reglas constitucionales.
El punto determinante será que, si posteriormente pretenden competir por alguno de los cargos ejecutivos contemplados en la reforma, deberán cumplir con el requisito de nacionalidad única.
Sheinbaum plantea la reforma como un asunto de soberanía
Desde que presentó la iniciativa, Sheinbaum ha defendido que quienes gobiernan México deben mantener una sola nacionalidad.
La presidenta ha utilizado el concepto de soberanía nacional como uno de los principales argumentos para justificar la modificación.
En septiembre afirmó que quien representa al Estado mexicano no puede tener simultáneamente otra nacionalidad, al considerar que el cargo implica una sola representación política y jurídica.
La reforma, por tanto, no se limita a una modificación técnica de los requisitos electorales.
El gobierno la ha presentado como una medida vinculada con la identidad, la soberanía y la representación del Estado mexicano.
La oposición cuestionó el alcance de la medida
La reforma también generó críticas de legisladores de oposición.
El coordinador del PAN en el Senado, Ricardo Anaya, sostuvo que su bancada consideraba que la medida afectaba a mexicanos con doble nacionalidad y particularmente a la comunidad migrante.
Desde esa perspectiva, el debate no se centró únicamente en los requisitos para ocupar la Presidencia o una gubernatura, sino en el mensaje político que la reforma envía a millones de mexicanos que tienen vínculos de nacionalidad con otros países.
El gobierno, por su parte, ha insistido en que la doble nacionalidad no será eliminada para la población en general y que la reforma únicamente establece una condición adicional para quienes aspiren a determinados cargos públicos.
Una reforma que tendrá impacto en las elecciones de 2028
La verdadera dimensión política de la modificación comenzará a observarse cuando se preparen los procesos electorales de 2028.
A partir de entonces, los partidos políticos y las autoridades electorales tendrán que verificar que quienes busquen una gubernatura o la Jefatura de Gobierno cumplan con el nuevo requisito.
Los aspirantes con doble nacionalidad deberán anticipar el trámite de renuncia y contar con la documentación correspondiente antes de solicitar su registro.
Esto podría convertir la nacionalidad en un nuevo elemento de revisión dentro de los procesos internos de selección de candidatos.
Los partidos tendrán que conocer con anticipación la situación jurídica de sus posibles aspirantes para evitar que una persona seleccionada quede impedida de registrarse posteriormente.
El antecedente de Jasmine Bugarín y el debate político
La discusión sobre la doble nacionalidad cobró especial relevancia durante septiembre, cuando surgió el caso de la senadora y dirigente del PVEM en Nayarit Jasmine Bugarín, cuya nacionalidad estadounidense fue objeto de cuestionamientos políticos.
En aquella ocasión, Sheinbaum informó que, de acuerdo con datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Bugarín había renunciado a su doble nacionalidad desde 2018.
El episodio contribuyó a colocar el tema en el debate público justo cuando avanzaba la reforma constitucional.
A partir de 2028, situaciones similares dejarán de ser únicamente materia de controversia política y tendrán que resolverse conforme a los procedimientos que establezcan las nuevas leyes secundarias.
El cambio alcanza a tres cargos clave
La reforma establece la nacionalidad única para tres espacios de gobierno:
Presidencia de la República: quien aspire a ocuparla deberá ser mexicano por nacimiento y no tener otra nacionalidad al momento de solicitar su registro.
Gubernaturas: los candidatos deberán cumplir con la misma condición de nacionalidad única.
Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México: el requisito también será aplicable para quienes busquen encabezar el gobierno capitalino.
Además, durante el ejercicio del cargo no podrán adquirir o solicitar otra nacionalidad bajo los términos establecidos por la reforma constitucional.
La reforma ya es constitucional; ahora viene el procedimiento
Con la firma de Sheinbaum concluye una etapa del proceso legislativo, pero comienza otra.
La parte que seguirá será definir cómo se acreditará la renuncia a la segunda nacionalidad, qué documentos deberán presentar los aspirantes y qué autoridades tendrán facultades para verificar el cumplimiento.
También deberán armonizarse las legislaciones estatales.
El Congreso de la Ciudad de México ya había aprobado la minuta por mayoría calificada, con 44 votos a favor, 15 en contra y cero abstenciones, como parte del proceso de ratificación constitucional.
La reforma, por tanto, no termina con la firma presidencial.
El siguiente paso será construir el marco legal que determinará cómo se aplicará en la práctica.
Un nuevo requisito para llegar al poder
La firma de Claudia Sheinbaum convierte en una nueva regla constitucional una de las propuestas que su gobierno había colocado en el centro del debate sobre soberanía.
A partir de 2028, tener doble nacionalidad no impedirá a una persona ser mexicana, participar en la vida pública o ejercer otros derechos políticos que la legislación permita.
Pero sí representará un requisito que deberá resolverse antes de buscar la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno.
La discusión política ahora se trasladará del Congreso a las leyes secundarias y, posteriormente, a los procesos de selección de candidaturas.
El punto central quedó establecido: para aspirar a los principales cargos ejecutivos de México, la Constitución exigirá nacionalidad mexicana única y la renuncia a cualquier otra nacionalidad deberá acreditarse antes del registro de la candidatura.