Sheinbaum da luz verde al fracking en México pese a promesa de campaña
Sheinbaum avaló explorar fracking en tres estados con agua salada y químicos menos tóxicos, pese a que en campaña prometió prohibir esta técnica.
REDACCIÓN
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respaldó la posibilidad de recurrir al fracking en México bajo nuevas condiciones técnicas y ambientales, luego de que un comité integrado por científicos y especialistas concluyera que es viable explorar yacimientos de gas no convencional en dos cuencas del país.
El grupo, conformado por 54 expertos, planteó una serie de recomendaciones para reducir los posibles impactos ambientales de esta técnica, entre ellas utilizar agua salada en lugar de agua dulce, emplear aditivos menos tóxicos y realizar consultas previas, libres e informadas con las comunidades de las regiones donde eventualmente se lleven a cabo los trabajos.
La propuesta representa un cambio relevante frente al compromiso que Sheinbaum asumió durante su campaña presidencial de 2024, cuando afirmó que no se permitiría la explotación de hidrocarburos mediante fracking.
¿Dónde se podría realizar fracking en México?
Los especialistas identificaron como zonas potencialmente viables dos cuencas ubicadas en el noreste del país.
Una de ellas es la cuenca Sabinas-Burro-Picachos, que comprende zonas de Coahuila y Nuevo León.
La segunda es la cuenca de Burgos, localizada principalmente en el norte de Tamaulipas.
Sin embargo, la recomendación de los expertos no implica que la extracción vaya a comenzar de manera inmediata.
Antes de avanzar hacia la explotación, el comité planteó realizar estudios hidrogeológicos para determinar si existen cuerpos de agua salada profunda con volúmenes suficientes para las operaciones.
Además, deberá comprobarse que dichos cuerpos de agua no tengan conexión con acuíferos utilizados para el consumo humano o las actividades agropecuarias.
Sheinbaum defiende el uso de nuevas tecnologías
La presidenta argumentó que las técnicas utilizadas actualmente son diferentes a las que se empleaban hace una década o más.
Sheinbaum señaló que los métodos modernos permiten utilizar productos menos contaminantes, agua que puede ser reciclada y, eventualmente, fuentes de agua salada para disminuir la presión sobre los recursos destinados al consumo humano.
“Muchos de nosotros nos opusimos al gas no convencional. ¿Qué cambia? Las nuevas tecnologías”, explicó la mandataria al defender la evaluación realizada por los especialistas.
De acuerdo con su planteamiento, el objetivo sería aprovechar los recursos de gas existentes en México sin comprometer los acuíferos ni generar impactos ambientales innecesarios.
México ya consume gas obtenido mediante fracking
Uno de los argumentos utilizados por Sheinbaum para explicar la discusión fue que México ya utiliza gas natural obtenido mediante técnicas de extracción no convencional, aunque buena parte de ese combustible proviene de Estados Unidos.
Al referirse al suministro energético del país, la presidenta señaló que una parte importante del gas utilizado para generar electricidad en México procede de yacimientos explotados mediante fracking en territorio estadounidense.
Por ello, sostuvo que el debate también debe considerar la soberanía energética y la reducción de la dependencia de las importaciones de gas natural.
¿Cómo funcionaría el fracking propuesto por el gobierno?
Los yacimientos no convencionales se encuentran en formaciones rocosas de muy baja permeabilidad. Para extraer el gas atrapado en ellas es necesario inyectar un fluido a alta presión que permite fracturar la roca y liberar los hidrocarburos.
El comité de expertos recomendó establecer controles para disminuir los riesgos asociados con este procedimiento.
Entre las medidas propuestas están el uso de agua salada, la selección de aditivos de menor toxicidad, el monitoreo científico independiente y la publicación de información relacionada con los productos utilizados y los volúmenes de agua empleados.
También se plantea mantener un seguimiento científico externo y hacer públicos los resultados de los estudios.
Sheinbaum promete hacer públicos los avances
La presidenta anunció que el grupo de especialistas continuará trabajando y que sus conclusiones serán presentadas periódicamente durante las conferencias matutinas.
Además, se prevé la creación de una página de internet en la que se concentre la información relacionada con las investigaciones y los avances del proyecto.
Sheinbaum aseguró que el gobierno avanzará “paso por paso” y que no se realizarán trabajos de extracción mientras no se cumplan las condiciones establecidas por los expertos.
El compromiso de campaña que vuelve a la polémica
La posibilidad de permitir fracking en México genera especial controversia debido a un compromiso que Sheinbaum presentó durante su campaña presidencial.
El 1 de marzo de 2024, durante el arranque de su campaña en el Zócalo de la Ciudad de México, la entonces candidata presentó sus 100 compromisos de proyecto de nación.
Entre ellos se encontraba uno relacionado directamente con la explotación de hidrocarburos:
“No se va a permitir la explotación de hidrocarburos a partir del fracking”.
Ahora, ya como presidenta, Sheinbaum sostiene que su compromiso fue garantizar la soberanía energética con el menor impacto ambiental posible y argumenta que las tecnologías utilizadas actualmente han cambiado respecto de las empleadas años atrás.
¿Sheinbaum cambió de postura sobre el fracking?
La discusión política gira precisamente alrededor de este punto.
Para sus críticos, la posibilidad de permitir la exploración y eventual explotación de yacimientos no convencionales representa un cambio respecto a su promesa de campaña.
El gobierno, en cambio, plantea que la nueva estrategia no significa aprobar el fracking de manera indiscriminada, sino estudiar bajo qué condiciones podría realizarse reduciendo sus impactos ambientales y sin utilizar agua destinada al consumo humano o al sector agropecuario.
Por ahora, la propuesta se encuentra en una etapa de investigación y evaluación. Los estudios hidrogeológicos y el monitoreo científico serán determinantes para establecer si las condiciones recomendadas por los especialistas pueden cumplirse.
La discusión apenas comienza y podría convertirse en uno de los temas ambientales y energéticos más controversiales de la administración de Sheinbaum.