Ni con la 4T baja la corrupción: este es el panorama real en México
La percepción de corrupción en México no ha mejorado desde 2018, según INEGI, pese a cambios de gobierno y políticas anticorrupción.
Por Mario Victorino
Desde 2018, año que marcó el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la percepción de corrupción en México no ha mostrado una mejora significativa, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) del INEGI y otros indicadores oficiales y comparativos.
Pese a la narrativa gubernamental de combate frontal a la corrupción, los datos estadísticos muestran que el fenómeno se mantiene como una de las principales preocupaciones ciudadanas y no ha registrado una disminución estructural en los últimos años.
Un país que inicia 2018 con alta desconfianza institucional
En 2018, México ya arrastraba una percepción de corrupción profundamente arraigada. Encuestas oficiales y mediciones internacionales ubicaban al país con niveles muy altos de desconfianza hacia instituciones públicas, especialmente policía, gobiernos locales y partidos políticos.
La ciudadanía consideraba la corrupción como un fenómeno frecuente y sistemático, particularmente en trámites y contacto con autoridades.
2019–2021: promesas de cambio sin impacto visible en percepción
Durante los primeros años del gobierno de López Obrador, la expectativa de una reducción en la corrupción fue uno de los ejes centrales del discurso político.
Sin embargo, las encuestas ENCIG 2019 y 2021 del INEGI mostraron que:
- La percepción de corrupción se mantuvo alta
- No hubo una disminución significativa en la experiencia ciudadana de actos corruptos
- Los principales focos siguieron siendo policía, trámites y autoridades locales
En este periodo, el contraste entre discurso y percepción comenzó a hacerse evidente.
2022–2023: estabilidad en niveles altos de percepción
Para 2022 y 2023, los indicadores oficiales reflejaron un escenario de estancamiento:
- La percepción de corrupción no disminuyó de forma estructural
- Se mantuvo la idea de corrupción frecuente en la vida cotidiana
- Persistió la desconfianza en instituciones clave del Estado
Aunque el gobierno federal insistió en avances en el combate a la corrupción, estos no se reflejaron de manera contundente en la percepción ciudadana.
2025: la corrupción sigue siendo vista como un problema generalizado
De acuerdo con los resultados más recientes de la ENCIG 2025, publicados en 2026:
- 84.1% de la población considera frecuentes los actos de corrupción
- 15.6% de la población tuvo contacto directo con actos de corrupción
- Se estima un impacto económico superior a los 17 mil millones de pesos
Las instituciones peor evaluadas siguen siendo:
- Policía
- Partidos políticos
- Autoridades de seguridad y tránsito
Estos datos confirman que la percepción de corrupción no solo se mantiene, sino que sigue siendo estructural en la vida pública del país.
Un contraste persistente entre discurso y realidad
Uno de los elementos más relevantes del periodo 2018–2025 es la brecha entre el discurso político anticorrupción y la percepción ciudadana.
Mientras los distintos gobiernos han asegurado avances en transparencia y combate a la corrupción, los datos del INEGI muestran que la población no percibe una transformación sustancial en su experiencia cotidiana con autoridades.
Conclusión: un problema que no cede con el tiempo
A siete años del inicio de la llamada “cuarta transformación”, la evidencia estadística sugiere que la percepción de corrupción en México:
- Se mantiene en niveles altos
- No ha tenido una reducción sostenida
- Continúa siendo uno de los principales problemas percibidos por la ciudadanía
El reto, de acuerdo con los datos oficiales, no solo es reducir los casos de corrupción, sino lograr un cambio perceptible en la experiencia diaria de la población.