Ricardo Monreal admite que el Plan B electoral de Sheinbaum podría colapsar
¿Se cae el Plan B? Ricardo Monreal admite que la reforma electoral de Sheinbaum podría no avanzar por falta de acuerdos con el PT. Mayo es la fecha límite.
Por Mario Victorino
La confianza absoluta que reinaba en las filas de Morena respecto a la aprobación de la nueva reforma electoral parece haberse evaporado. Tras una reunión de alta tensión en Palacio Nacional, el coordinador de los diputados morenistas, Ricardo Monreal, reconoció abiertamente una posibilidad que hasta hace poco parecía impensable: que el ambicioso "Plan B" no logre avanzar en el Congreso. Este cambio de narrativa ocurre en un momento crítico, donde la cohesión de la coalición gobernante enfrenta su prueba de fuego más difícil frente a las exigencias de sus propios aliados.
El nudo gordiano: La Revocación de Mandato
El principal obstáculo que mantiene paralizada la iniciativa no viene de la oposición, sino del corazón de la alianza oficialista. El Partido del Trabajo (PT) ha manifestado un rechazo contundente a la propuesta presidencial tal como fue enviada al Senado. El punto de ruptura es la fecha del ejercicio de Revocación de Mandato, la cual Morena pretende adelantar para el año 2027. Para el PT, esta modificación es inaceptable, y han condicionado su voto a que se realicen cambios estructurales en el dictamen, una postura que ha dejado a la mayoría legislativa sin el margen de maniobra que acostumbra tener.
Durante el encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum, en el que también participaron figuras clave como Ignacio Mier y Rosa Icela Rodríguez, se abordó la realidad de los pesos y contrapesos en el ejercicio del poder. Monreal sostuvo que la mandataria está plenamente consciente de que en una democracia los acuerdos no siempre son automáticos, y que el rechazo parlamentario es una hipótesis real que ya se baraja en las oficinas más altas del gobierno.
La carrera contra el reloj constitucional
Más allá de las diferencias políticas, el Plan B se enfrenta a un enemigo implacable: el calendario. La Constitución Mexicana es estricta al señalar que no se pueden realizar modificaciones a las reglas electorales noventa días antes de que inicie un proceso electoral. Esto significa que la reforma debe estar aprobada, publicada y firme a más tardar el último día de mayo.
Con los tiempos acortándose drásticamente, la presión recae sobre los hombros de Ignacio Mier en el Senado, quien debe tejer los acuerdos necesarios con el PT y el Partido Verde para rescatar la iniciativa antes de que venza el plazo legal. Reconocer que la reforma podría no pasar no es solo un ejercicio de realismo político por parte de Monreal, sino una señal de alerta para las bases del movimiento que veían en este plan el pilar de la transformación electoral del país.
Un escenario de incertidumbre
Si el Plan B fracasa, el gobierno de Sheinbaum enfrentaría su primer gran revés legislativo de manos de sus aliados cercanos. Esto obligaría a la administración a operar bajo las reglas actuales en los próximos comicios, un escenario que la Presidenta buscaba evitar a toda costa. Las próximas semanas serán definitivas para observar si la disciplina partidista logra imponerse sobre las exigencias del PT, o si la división de poderes terminará por congelar una de las piezas centrales de la agenda política del 2026.