Sheinbaum niega “operativo especial” con la DEA y reafirma límites a la cooperación en seguridad
La presidenta Claudia Sheinbaum descartó la existencia de un operativo conjunto con la DEA en la frontera norte. El gobierno mexicano reafirma que toda cooperación en seguridad se rige por principios de soberanía, legalidad y coordinación institucional.

Por Mario Victorino
La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a rechazar públicamente la existencia de un “operativo especial” conjunto con la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), como lo había sugerido la agencia en un comunicado reciente. El supuesto operativo, denominado “Proyecto Portero”, fue presentado como una estrategia binacional para combatir redes criminales en la frontera norte, pero el gobierno mexicano lo considera infundado y ajeno a cualquier acuerdo vigente2.
Cooperación sí, subordinación no
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum reafirmó que la colaboración con gobiernos extranjeros en materia de seguridad se mantiene bajo principios de respeto mutuo y apego a la Constitución. El único acuerdo en curso, según fuentes oficiales, se está negociando con el Departamento de Estado de EE. UU., no con agencias operativas como la DEA.
El gobierno mexicano sostiene que las operaciones de seguridad en territorio nacional son responsabilidad exclusiva de las fuerzas federales, estatales y municipales. La participación de agentes extranjeros está limitada a intercambios de información y debe cumplir con la Ley de Seguridad Nacional y las reformas constitucionales recientes.
Contexto histórico y límites institucionales
La presidenta recordó que en administraciones anteriores, especialmente durante el sexenio de Felipe Calderón, hubo una intromisión directa de agencias estadounidenses en operativos dentro de México. Esa práctica fue limitada durante el gobierno de López Obrador y, según Sheinbaum, no será retomada bajo su mandato3.
El caso del general Salvador Cienfuegos, detenido por la DEA y posteriormente liberado por falta de pruebas, marcó un punto de inflexión en la relación bilateral. Desde entonces, México ha impuesto restricciones más estrictas a la actuación de agencias extranjeras en su territorio.
Implicaciones para la política exterior
La negativa de Sheinbaum a validar el comunicado de la DEA refuerza su postura de defensa de la soberanía nacional y marca un nuevo capítulo en la relación México–Estados Unidos. Aunque se mantiene la cooperación en seguridad, el gobierno mexicano exige transparencia, respeto institucional y consulta previa en cualquier acción conjunta.