La mitad de los estudiantes mexicanos no entiende lo que lee: la alerta que enfrenta la educación

El 47% de estudiantes en México no alcanza el nivel mínimo de comprensión lectora. Organizaciones alertan por el rezago educativo tras la pandemia.

masclaro.mx
today 02/09/2026

Por Mario Victorino

 

México enfrenta un rezago educativo silencioso que no necesariamente aparece en las cifras de inscripción, asistencia o conclusión de los ciclos escolares: millones de estudiantes avanzan de grado, terminan la primaria o llegan a secundaria sin haber desarrollado una de las habilidades fundamentales para continuar aprendiendo: comprender lo que leen.

Organizaciones educativas alertaron que 47% de los estudiantes mexicanos no alcanza el nivel mínimo de comprensión lectora, mientras que se estima que aproximadamente la mitad del alumnado concluye la primaria sin comprender adecuadamente aquello que lee.

La cifra fue presentada durante el lanzamiento de la campaña “Comprender lo cambia todo” y del Compromiso por la Comprensión Lectora en México, impulsados por Mexicanos Primero y Fondo Alternativa.

Patricia Vázquez del Mercado, presidenta ejecutiva de Mexicanos Primero, explicó que la estimación sobre los estudiantes que terminan la primaria sin comprender lo que leen proviene del Banco Mundial y reconoció que México no cuenta actualmente con información actualizada que permita conocer con precisión la magnitud del problema.

La especialista incluso advirtió que el indicador podría haber empeorado después de la pandemia de Covid-19.

El problema, por tanto, no solamente está en cuántos estudiantes logran terminar la primaria o la secundaria, sino en qué están aprendiendo realmente durante esos años de escolarización.

 

Millones de alumnos pueden avanzar de grado sin dominar una habilidad básica

La dimensión del problema adquiere mayor relevancia si se considera que el sistema educativo mexicano atiende a más de 35 millones de estudiantes.

Para las organizaciones, el reto ya no puede medirse únicamente en términos de cobertura educativa. Que una niña, niño o adolescente permanezca dentro de una escuela no garantiza que esté adquiriendo los conocimientos indispensables para continuar aprendiendo.

La comprensión lectora forma parte de esos aprendizajes fundamentales junto con el pensamiento matemático y el pensamiento científico.

“Si no comprende lo que lee una niña o un niño a la edad de los 10 años, estamos en una condición global que se llama pobreza de aprendizaje”, advirtió Vázquez del Mercado.

El concepto resulta relevante porque un estudiante puede permanecer formalmente dentro del sistema educativo y, al mismo tiempo, no adquirir las herramientas que necesita para aprovechar la enseñanza.

Así, el rezago puede avanzar de manera silenciosa de la primaria a la secundaria y posteriormente al bachillerato.

Uno de los datos presentados durante la conferencia apunta precisamente a esta dificultad: 74% de quienes presentan problemas de lectura en tercer grado de primaria no consigue superar ese rezago al llegar a tercero de secundaria.

El dato muestra que una dificultad que aparece durante los primeros años escolares puede convertirse en una desventaja acumulativa si no se detecta y atiende oportunamente.

 

Leer no es solamente pronunciar palabras

Uno de los principales mensajes de la campaña es que saber leer no significa necesariamente comprender lo que se está leyendo.

Un estudiante puede reconocer letras, palabras y frases, leer en voz alta e incluso hacerlo con cierta fluidez, pero tener dificultades para identificar la idea central de un texto, distinguir información relevante, interpretar argumentos o utilizar los datos que acaba de leer.

Georgina López Guerra, presidenta de Fondo Alternativa, explicó que comprender implica extraer el significado y la relevancia de un texto y utilizar esa información en situaciones de la vida cotidiana.

La diferencia es fundamental.

Un alumno que no comprende un texto puede tener dificultades para seguir instrucciones, resolver problemas matemáticos planteados por escrito, interpretar información científica, analizar una noticia o identificar si una afirmación está respaldada por evidencia.

Por eso, la comprensión lectora no debería considerarse únicamente una materia o competencia asociada a Español.

Es una herramienta transversal para prácticamente todo el aprendizaje escolar.

“Quien no comprende lo que lee difícilmente comprende las matemáticas, difícilmente comprende las ciencias, la historia y todas las otras áreas de aprendizaje”, señaló López Guerra.

 

El problema puede comenzar desde los primeros años

Las organizaciones plantearon como meta que para 2030 todas las niñas y niños de 10 años en México comprendan lo que leen.

Sin embargo, también advirtieron que esperar hasta cuarto grado de primaria para intervenir sería demasiado tarde.

“Cuarto de primaria ya es muy tarde si empezamos ahí”, sostuvo López Guerra.

La propuesta plantea comenzar a desarrollar las habilidades relacionadas con el lenguaje y la comprensión desde la primera infancia.

Esto supone modificar la idea de que el problema de lectura comienza cuando un niño presenta dificultades evidentes frente a un libro. El desarrollo del vocabulario, la comunicación, la capacidad de escuchar, la comprensión del lenguaje y el contacto con distintos tipos de textos comienzan mucho antes de que los estudiantes puedan leer de manera autónoma.

La comprensión, además, es acumulativa.

Mientras mayor sea el vocabulario de un estudiante y mayor su exposición a diferentes conocimientos, contextos y experiencias de lectura, mayores serán sus posibilidades de comprender textos cada vez más complejos.

Cuando ocurre lo contrario, la brecha puede ampliarse con el paso de los años.

 

El rezago que dejó la pandemia sigue siendo una incógnita

Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la falta de información reciente para conocer con exactitud cuánto se deterioraron los aprendizajes durante y después de la pandemia.

Las organizaciones señalaron que la estimación de que aproximadamente la mitad del alumnado concluye la primaria sin comprender lo que lee corresponde a información del Banco Mundial y que no existen datos actualizados para México que permitan conocer la situación actual con precisión.

Esto genera un problema adicional para las autoridades educativas: resulta difícil diseñar políticas eficaces si no se cuenta con información suficientemente actualizada sobre dónde están las mayores dificultades y qué estudiantes requieren atención prioritaria.

Vázquez del Mercado pidió a la Secretaría de Educación Pública publicar información que permita contrastar estas cifras y conocer los resultados de las evaluaciones diagnósticas y de los ejercicios integradores de aprendizaje.

La demanda adquiere relevancia en el inicio del ciclo escolar 2026-2027, cuando la SEP enfrenta el desafío de convertir el discurso sobre la recuperación de aprendizajes en resultados concretos dentro de las aulas.

 

La propuesta ya fue presentada a Mario Delgado

Mexicanos Primero informó que el Compromiso por la Comprensión Lectora fue presentado al secretario de Educación Pública, Mario Delgado, quien habría recibido favorablemente la propuesta.

Sin embargo, Vázquez del Mercado señaló que el verdadero reto consiste en lograr que la comprensión lectora deje de ser únicamente una prioridad de las oficinas gubernamentales y se convierta en una práctica cotidiana dentro de las escuelas.

La dimensión del sistema educativo mexicano hace especialmente compleja esta tarea.

México cuenta con 32 sistemas educativos estatales, más de 2 mil municipios y alrededor de 252 mil escuelas, por lo que una estrategia nacional necesita trasladarse desde las decisiones de la SEP hasta los salones de clase.

Esto implica involucrar a autoridades federales y estatales, directivos, docentes, familias, organizaciones sociales y otros sectores.

No basta con lanzar una campaña si las escuelas no cuentan con formación docente, materiales adecuados, tiempo suficiente y mecanismos de evaluación que permitan identificar avances y retrocesos.

 

PISA volverá a poner a prueba a México

Otro elemento que podría ayudar a dimensionar el problema serán los próximos resultados de PISA, cuya publicación está prevista para el 8 de septiembre.

México cumple 25 años de participación en esta evaluación internacional, lo que permitirá observar el comportamiento de los aprendizajes a lo largo de distintas generaciones.

El interés no solamente estará en conocer si México sube o baja posiciones frente a otros países.

La discusión de fondo será determinar qué tan lejos están los estudiantes mexicanos de las competencias que necesitan para desenvolverse en una sociedad cada vez más compleja.

La lectura es particularmente importante porque el acceso a información se ha multiplicado con internet, redes sociales y herramientas de inteligencia artificial.

Paradójicamente, tener acceso a más información no significa necesariamente estar mejor informado.

 

Inteligencia artificial, redes sociales y desinformación aumentan el desafío

La crisis de comprensión lectora ocurre además en un momento en el que niños y adolescentes están expuestos a cantidades de información sin precedentes.

Redes sociales, videos cortos, imágenes generadas o modificadas digitalmente, inteligencia artificial y contenidos diseñados para provocar reacciones emocionales hacen cada vez más difícil distinguir entre información confiable, opinión, publicidad y desinformación.

López Guerra recordó que un dato de PISA 2018 resulta especialmente preocupante: apenas uno de cada 10 estudiantes de 15 años en los países de la OCDE pudo distinguir una opinión de un hecho dentro de un texto narrativo.

La capacidad para comprender textos, identificar argumentos y contrastar información adquiere así una dimensión que va mucho más allá de la escuela.

En un entorno de inteligencia artificial generativa, una persona que no sabe comprender, cuestionar y contrastar información puede quedar todavía más expuesta a contenidos falsos o manipulados.

 

Comprensión lectora: un problema que también afecta el futuro laboral

El rezago lector tampoco termina cuando el estudiante sale de la escuela.

Las organizaciones advirtieron que las dificultades de comprensión pueden repercutir en el bienestar socioemocional, la interpretación del entorno y las oportunidades futuras de empleo y desarrollo personal y profesional.

La relación es lógica: buena parte de las actividades académicas y laborales exige comprender instrucciones, contratos, manuales, correos electrónicos, formularios, reportes, información financiera o documentos técnicos.

Por ello, la discusión sobre comprensión lectora también es una discusión sobre igualdad de oportunidades.

Un estudiante que llega a la adolescencia con dificultades severas para comprender textos no enfrenta únicamente un problema académico. Tiene mayores obstáculos para adquirir nuevos conocimientos y competir en igualdad de condiciones en etapas posteriores.

 

El desafío para la SEP: pasar del diagnóstico a los resultados

El planteamiento de Mexicanos Primero y Fondo Alternativa coloca a la SEP ante una pregunta difícil: ¿cómo garantizar que los millones de estudiantes que están dentro del sistema educativo realmente estén aprendiendo?

El reto no consiste solamente en aumentar la matrícula o conseguir que los alumnos concluyan un determinado nivel educativo.

El indicador verdaderamente importante es qué conocimientos y habilidades desarrollaron durante ese proceso.

La meta propuesta para 2030 —que todos los niños de 10 años comprendan lo que leen— obliga a actuar desde los primeros años de vida y a evaluar los avances de manera constante.

También requiere que los resultados sean públicos y comparables para saber dónde funciona una estrategia y dónde debe corregirse.

Porque si un estudiante puede avanzar de primaria a secundaria sin superar una dificultad de lectura, el problema no desaparece: se acumula.

Y mientras más tarde se atienda, más difícil puede resultar recuperar el terreno perdido.

La advertencia de las organizaciones es, en ese sentido, directa: México puede presumir millones de estudiantes inscritos en las escuelas, pero el verdadero éxito educativo será conseguir que esos estudiantes comprendan, razonen, cuestionen y utilicen lo que aprenden.

La comprensión lectora no es un aprendizaje secundario. Es la puerta de entrada al resto del conocimiento.