Segundo Informe de Sheinbaum: así repartió el poder en Palacio Nacional, ¿quién quedó adelante y quién hasta el fondo?

¿Quién estuvo cerca de Sheinbaum en su Segundo Informe? La primera fila revela el peso de seguridad, economía, Corte, Congreso y gobernadores.

masclaro.mx
today 02/09/2026

Por Mario Victorino

 

La fotografía del Segundo Informe revela las prioridades políticas de Sheinbaum: seguridad, economía, Fuerzas Armadas y Poder Judicial ocuparon los lugares más cercanos a la Presidenta

Más allá del discurso, la distribución de los invitados al Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum también envió un mensaje político.

En Palacio Nacional, donde la Presidenta presentó este martes 1 de septiembre su balance de los primeros dos años de administración, no todos los asistentes tuvieron el mismo lugar.

Gobernadores, integrantes del gabinete, legisladores, ministros de la Suprema Corte, dirigentes partidistas, empresarios y representantes de instituciones públicas coincidieron en el mismo recinto, pero la fotografía oficial dejó ver una jerarquía.

En las primeras filas quedaron los integrantes del gabinete directamente vinculados con algunos de los asuntos centrales para el gobierno: política exterior, energía, economía, Hacienda, seguridad y Fuerzas Armadas.

También tuvieron lugares privilegiados el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los presidentes de ambas cámaras del Congreso, la fiscal general de la República y gobernadores de entidades consideradas políticamente relevantes.

Más atrás quedaron dirigentes partidistas, algunos integrantes del gabinete, ministros de la Corte y gobernadores.

Y hasta la quinta y sexta fila aparecieron figuras como el rector de la UNAM, Jesús Esteva y empresarios como Carlos Slim.

La fotografía, por sí misma, no constituye una explicación oficial de las decisiones de protocolo. Pero políticamente permite leer quiénes estuvieron más cerca del centro del poder durante el Segundo Informe de Sheinbaum.

 

¿Quiénes estuvieron en primera fila?

La primera fila estuvo ocupada principalmente por integrantes del gabinete presidencial.

De izquierda a derecha aparecieron Roberto Velasco Álvarez, al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores; Luz Elena González, secretaria de Energía; Marcelo Ebrard, secretario de Economía; Edgar Amador, titular de Hacienda y Crédito Público; Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional; Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación; Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, y Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina.

La selección resulta significativa.

En un informe marcado por la defensa de la soberanía mexicana frente a Estados Unidos, la política comercial, los aranceles, la seguridad y la relación con Donald Trump, los funcionarios responsables de esas áreas estuvieron literalmente en primera línea.

Ebrard ocupa un lugar particularmente relevante debido a la compleja relación comercial con Estados Unidos y a las negociaciones relacionadas con aranceles y comercio internacional.

A su lado estuvieron Hacienda y Energía, dos áreas fundamentales para el discurso económico de la administración.

Y en materia de seguridad, la presencia conjunta de Trevilla, Rosa Icela, Harfuch y el secretario de Marina mostró el peso que la estrategia de seguridad mantiene dentro del gobierno federal.

 

La seguridad y las Fuerzas Armadas, muy cerca de Sheinbaum

La ubicación de los titulares de Defensa, Marina y Seguridad Pública merece especial atención.

Durante su Segundo Informe, Sheinbaum presumió avances en materia de seguridad y una reducción de los homicidios durante su administración.

La Presidenta ha colocado al gabinete de seguridad como una de las piezas centrales de su gobierno.

Por ello, tener a los responsables de las Fuerzas Armadas y de la seguridad civil en la primera fila no solamente responde a una cuestión protocolaria.

También proyecta una imagen de cohesión alrededor de una de las áreas que más presión genera para cualquier gobierno.

La presencia de Omar García Harfuch es especialmente visible.

El secretario de Seguridad se ha convertido en uno de los funcionarios más identificables de la estrategia de seguridad de Sheinbaum y en una de las figuras con mayor exposición pública dentro del gabinete.

Su cercanía con la Presidenta durante el informe refuerza la idea de que seguridad continúa siendo una prioridad política.

 

Marcelo Ebrard, en primera fila frente al desafío de Trump

Otro de los nombres que llamó la atención fue el de Marcelo Ebrard.

El secretario de Economía estuvo sentado junto a otros de los funcionarios responsables de enfrentar las presiones económicas provenientes de Estados Unidos.

La relación con Donald Trump se convirtió en uno de los temas centrales del discurso presidencial.

Sheinbaum insistió en que México mantiene una relación de cooperación con Estados Unidos, pero sin renunciar a su soberanía.

El mensaje tiene una dimensión económica evidente.

México depende ampliamente del mercado estadounidense y enfrenta presiones relacionadas con aranceles, comercio, inversión y la revisión de los acuerdos comerciales.

En ese escenario, Ebrard ocupa una posición estratégica.

Su lugar en la primera fila lo coloca, visualmente, entre los funcionarios de mayor peso en la estrategia presidencial.

 

La segunda fila: operadores y áreas sociales

La segunda fila reunió a otra parte importante del gabinete.

Ahí estuvieron Lázaro Cárdenas Batel, jefe de la Oficina de la Presidencia; José Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital; Alejandro Svarch, titular de IMSS-Bienestar; Josefina Rodríguez, secretaria de Turismo; Rosaura Ruiz, secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación; David Kershenobich, secretario de Salud; Marath Bolaños, secretario del Trabajo; Edna Vega, secretaria de Desarrollo Agrario; y Mario Delgado, secretario de Educación Pública.

También se ubicaron en esa zona las ministras Lenia Batres, Yasmín Esquivel, Loretta Ortiz y María Estela Ríos.

La composición muestra una segunda capa del gobierno: salud, educación, trabajo, ciencia, turismo, transformación digital y política territorial.

No se trata de áreas menores.

Pero sí de una ubicación distinta a la reservada para los funcionarios directamente relacionados con los principales desafíos políticos y económicos mencionados durante el informe.

 

Los ministros de la Corte, entre las filas de invitados

La presencia de integrantes de la Suprema Corte también tuvo un peso simbólico.

En las primeras filas estuvo Hugo Aguilar, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mientras que en la segunda se ubicaron las ministras Lenia Batres, Yasmín Esquivel, Loretta Ortiz y María Estela Ríos.

La escena tiene particular importancia porque la relación entre el Ejecutivo y el Poder Judicial cambió profundamente después de la reforma judicial.

La presencia de los nuevos integrantes de la Corte junto a la Presidenta representa, al menos visualmente, la nueva configuración institucional surgida después de la elección judicial.

El lugar de Hugo Aguilar, además, destaca por encima del de otros integrantes del máximo tribunal.

 

Los presidentes del Congreso, también en primera fila

En el bloque principal también aparecieron Raúl Bolaños, presidente de la Cámara de Diputados, y Higinio Martínez, presidente del Senado.

La presencia de ambos representa al Poder Legislativo.

Para Sheinbaum, contar con una mayoría legislativa que respalde las reformas de su gobierno es fundamental.

Y el lugar de Higinio Martínez cobra un significado adicional porque su llegada a la presidencia del Senado ocurrió en medio de tensiones internas en Morena.

Su cercanía con la Presidenta proyectó una imagen de institucionalidad y respaldo entre el Ejecutivo y la Cámara alta.

 

La fiscal general también estuvo cerca

Otro nombre de particular relevancia fue el de Ernestina Godoy, titular de la Fiscalía General de la República.

Su ubicación en las primeras filas resulta significativa debido al peso que la seguridad y la procuración de justicia tienen en el discurso del gobierno.

La Fiscalía enfrenta investigaciones de alto impacto y mantiene abierta una agenda relacionada con crimen organizado, desapariciones, corrupción y otros delitos.

La presencia de Godoy junto a los principales integrantes del aparato de seguridad muestra que la estrategia presidencial no se limita a las Fuerzas Armadas y a la Secretaría de Seguridad, sino que también incorpora a la Fiscalía.

 

Gobernadores: no todos tuvieron el mismo lugar

Entre los gobernadores ubicados en las primeras filas aparecieron Teresa Jiménez, de Aguascalientes; Víctor Manuel Castor, de Baja California Sur; Marina del Pilar Ávila, de Baja California; Layda Sansores, de Campeche; Eduardo Ramírez, de Chiapas; Manolo Jiménez, de Coahuila, y Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

La presencia de Brugada entre los invitados más cercanos resulta lógica desde el punto de vista político e institucional: gobierna la capital del país y encabeza uno de los principales bastiones de Morena.

Pero la fotografía también muestra que no todos los gobernadores ocuparon las mismas posiciones.

 

¿Y quiénes quedaron más atrás?

En las filas posteriores aparecieron otros personajes de enorme peso político.

Al fondo estuvieron Luisa María Alcalde, de la Consejería Jurídica; Jesús Ramírez, coordinador de asesores; los ministros Sara Irene Herrerías y Aristides Sandoval; la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Ibarra Piedra; la gobernadora interina de Sinaloa, Graciela Domínguez; el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo; y la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama.

También estuvieron Citlalli Hernández, titular de la Comisión de Elecciones de Morena; Ariadna Montiel, dirigente nacional del partido; Karen Castrejón, dirigente nacional del Partido Verde, e Ignacio Mier, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado.

La ubicación es particularmente llamativa en el caso de Morena.

La dirigencia nacional del partido quedó lejos de la primera línea ocupada por el gabinete presidencial.

Eso no significa necesariamente un distanciamiento político.

Pero sí refleja que el acto fue planteado fundamentalmente como un informe presidencial e institucional, más que como una reunión partidista.

 

El caso de Sinaloa: una señal que no pasó desapercibida

Entre quienes quedaron atrás estuvo Graciela Domínguez, gobernadora interina de Sinaloa.

Su presencia adquiere relevancia por el momento político que atraviesa el estado.

La salida de Rubén Rocha Moya del gobierno estatal y la designación de una gobernadora interina colocaron a Sinaloa en una situación particularmente delicada para Morena y para la administración federal.

Que Domínguez estuviera presente en el informe, pero en una zona alejada de la primera fila, puede alimentar lecturas políticas.

Sin embargo, sería arriesgado afirmar que la ubicación constituye por sí misma un castigo o una señal de distanciamiento.

El protocolo de un evento de esta magnitud responde a múltiples factores.

Lo que sí resulta evidente es que Sinaloa no tuvo la misma centralidad visual que las áreas de seguridad, economía y Fuerzas Armadas.

 

Ariadna Montiel y Morena, al fondo

Otro detalle que puede generar conversación política es la ubicación de Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena.

La presidenta del partido apareció entre las filas posteriores, junto con Citlalli Hernández e Ignacio Mier.

Esto ocurre precisamente cuando Sheinbaum ha tenido que enfrentar llamados a mantener la unidad interna de Morena.

Durante su discurso, la Presidenta insistió en que no existe una ruptura dentro de la Cuarta Transformación y lanzó un mensaje directo:

“Que nadie se equivoque: aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimiento”.

La distribución de los invitados no demuestra una ruptura entre Sheinbaum y la dirigencia partidista.

Pero sí deja una fotografía donde el aparato gubernamental ocupa el centro y el partido aparece varios lugares detrás.

 

¿Y Leonardo Lomelí? El rector de la UNAM quedó en quinta fila

Uno de los datos que más puede llamar la atención fuera del ámbito político es la ubicación del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí.

El rector estuvo en la quinta fila, junto con la secretaria de Mujeres, Laura Itzel Castillo.

La posición contrasta con la relevancia institucional de la UNAM y con el papel que la universidad desempeña en la educación superior y la investigación científica del país.

Sin embargo, nuevamente debe evitarse interpretar automáticamente una posición protocolaria como un mensaje de confrontación.

La presencia de Lomelí confirma, al menos, que la Universidad Nacional formó parte de la lista de invitados al acto presidencial.

 

Empresarios, todavía más atrás

En las filas posteriores también aparecieron representantes del sector empresarial.

Entre ellos destacó Carlos Slim, uno de los empresarios más influyentes de México.

Su ubicación, en la sexta fila, resulta simbólica frente a la primera fila ocupada por el gabinete presidencial.

El empresario ha mantenido durante años una relación pública y de interlocución con distintos gobiernos, incluida la administración de Sheinbaum.

Su posición en el recinto, por tanto, no necesariamente implica menor importancia política o económica.

Más bien refleja que el diseño del evento priorizó a funcionarios, representantes de poderes públicos y responsables directos de las áreas que protagonizaron el informe.

 

Una fotografía que cuenta otra historia

El Segundo Informe de Sheinbaum tuvo dos discursos.

Uno fue el que pronunció la Presidenta desde Palacio Nacional.

El otro quedó registrado en las fotografías.

Mientras Sheinbaum hablaba de soberanía, economía, seguridad, programas sociales y unidad de la Cuarta Transformación, detrás de ella aparecían los funcionarios encargados de ejecutar esas políticas.

En primera fila estaban Economía, Hacienda, Energía, Relaciones Exteriores, Gobernación, Defensa, Seguridad y Marina.

Después aparecían Salud, Educación, Trabajo, Ciencia, Turismo y Desarrollo Territorial.

Más atrás quedaron la dirigencia partidista, algunos gobernadores y otros funcionarios.

Y todavía más lejos, representantes de instituciones académicas y empresarios.

No necesariamente significa quién tiene más poder.

Pero sí permite observar qué áreas quiso colocar el gobierno en el centro de la fotografía presidencial.

En un momento marcado por las presiones de Donald Trump, la incertidumbre económica, la violencia en distintos estados y las disputas internas de Morena, la imagen resulta reveladora.

Sheinbaum quiso mostrar un gobierno alrededor de ella.

Y la primera fila dejó claro cuáles son, hoy, los pilares que busca colocar más cerca de su proyecto: seguridad, economía, soberanía, Fuerzas Armadas y control institucional.