“No soy narconada”: Inzunza reaparece y desafía a la FGR tras meses fuera del Senado
Enrique Inzunza reaparece en el Senado, niega vínculos con el crimen y confirma que cinco cuentas bancarias permanecen congeladas.
Por Mario Victorino
Después de permanecer alejado del Senado durante aproximadamente cuatro meses, el senador Enrique Inzunza Cázarez reapareció en la Cámara alta y enfrentó nuevamente las preguntas sobre los señalamientos formulados desde Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado.
El legislador sinaloense, quien recientemente decidió abandonar la bancada de Morena para convertirse en senador independiente, rechazó que su ausencia haya tenido como objetivo protegerse detrás del fuero constitucional y sostuvo que está dispuesto a comparecer nuevamente ante la Fiscalía General de la República (FGR).
“No soy narconada”, afirmó Inzunza al defenderse de las acusaciones.
El senador sostuvo que hasta ahora no se le ha presentado ninguna prueba que demuestre las imputaciones en su contra y aseguró que no tiene relación alguna con actividades criminales.
“No tengo absolutamente nada que ver, no tengo temor. Soy abogado de mí mismo, me atengo a mi probidad profesional, de honestidad personal”, afirmó.
La declaración ocurre en un momento particularmente delicado para el legislador, debido a que su nombre quedó colocado en medio de una controversia política que también ha alcanzado a otros personajes vinculados con Sinaloa.
Inzunza niega tener miedo de ir a prisión
Ante la pregunta de si teme terminar en la cárcel, el senador respondió de manera tajante que no.
Su argumento es que no existe, según él, evidencia que permita relacionarlo con los hechos que se le atribuyen desde Estados Unidos.
Inzunza recordó que ya compareció ante la FGR y aseguró que está dispuesto a hacerlo nuevamente si la autoridad lo requiere.
Con ello, intenta colocar la investigación en el terreno de las pruebas y no en el de las acusaciones políticas o mediáticas.
El problema es que la investigación de la Fiscalía continúa abierta.
Por ello, la ausencia de una acusación formal o de una sentencia no equivale a que el caso haya quedado resuelto. Tampoco las declaraciones del senador constituyen por sí mismas una demostración de inocencia o culpabilidad.
La definición tendrá que corresponder a las autoridades encargadas de investigar y, en su caso, determinar responsabilidades.
El regreso ocurre después de su salida de Morena
La reaparición de Inzunza coincidió con la actividad legislativa relacionada con la renovación de la Mesa Directiva del Senado.
Pero su regreso también ocurre después de una decisión política relevante: su separación de la bancada de Morena.
El senador dejó de formar parte del grupo parlamentario mayoritario y ahora se presenta como legislador independiente.
La salida se produjo en medio de la presión generada por los señalamientos en su contra y de la necesidad de Morena de evitar que el caso terminara convirtiéndose en un nuevo frente de desgaste para la llamada Cuarta Transformación.
Inzunza ha sostenido que su decisión busca no proporcionar elementos que puedan ser utilizados para cuestionar al movimiento político del que formaba parte.
La paradoja es evidente: aunque ya no pertenece formalmente a la bancada morenista, su caso continúa teniendo implicaciones políticas para el partido y para la mayoría que controla el Senado.
Cinco cuentas bancarias permanecen congeladas
Uno de los puntos más delicados del caso es la situación financiera del senador.
Inzunza confirmó que mantiene cinco cuentas bancarias congeladas, aunque explicó que todas están relacionadas con ingresos y obligaciones que, según su versión, pueden ser justificadas.
De acuerdo con el legislador, dos de las cuentas corresponden a su nómina; otra está relacionada con los recursos que recibe del Senado; una más corresponde a la pensión que recibe como magistrado jubilado y otras dos están vinculadas con créditos hipotecarios.
“Todos mis ingresos, no tengo un solo peso que no sea producto de un depósito, de una transferencia que haya recibido yo por concepto del pago de mi trabajo como servidor público”, sostuvo.
El senador afirmó que se encuentra en un proceso de defensa para intentar desbloquear los recursos.
El congelamiento de las cuentas, sin embargo, constituye uno de los elementos que mantiene el caso bajo escrutinio.
Inzunza insiste en que puede demostrar el origen lícito de sus ingresos y rechaza cualquier relación entre sus recursos y actividades criminales.
¿Por qué tiene las cuentas congeladas?
La situación financiera de Inzunza ha generado cuestionamientos adicionales porque el bloqueo alcanza cuentas utilizadas para distintos fines.
El senador explicó que una de ellas corresponde a un crédito hipotecario contratado con Scotiabank y otra está relacionada con un crédito de Banamex para la vivienda en la que, según afirmó, ha vivido toda su vida.
También negó tener cuentas bancarias en el extranjero.
Su defensa pública busca transmitir que sus movimientos financieros pueden ser rastreados y que sus ingresos provienen de actividades institucionales y profesionales.
No obstante, el hecho de que las cuentas permanezcan congeladas significa que el proceso de revisión financiera no ha concluido.
La investigación tendrá que establecer si existen irregularidades y, en caso de encontrarlas, determinar su origen y posibles responsabilidades.
El senador asegura que cobró su dieta mediante cheques
El bloqueo de algunas de sus cuentas también generó una situación inusual respecto de sus ingresos como legislador.
Inzunza confirmó que ha cobrado su dieta mediante cheques.
La situación había sido mencionada previamente por el coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, quien explicó que la salida de Inzunza de la bancada era una decisión que debía respetarse.
Ahora, como independiente, el legislador continúa ejerciendo su cargo y defendiendo públicamente su permanencia en el Senado.
El episodio también evidencia las complicaciones que puede generar para un servidor público tener recursos financieros sujetos a medidas de aseguramiento o bloqueo mientras se desarrolla una investigación.
Inzunza busca convertir el caso en una disputa de pruebas
El discurso del senador tiene un eje claro: no existen pruebas, por lo que no hay razón para considerarlo responsable de las acusaciones.
Su defensa se apoya en su trayectoria profesional como abogado y en su experiencia dentro del Poder Judicial.
Sin embargo, políticamente el problema es más complejo.
Los señalamientos provenientes de Estados Unidos no desaparecen simplemente porque el legislador los niegue, de la misma manera que una acusación tampoco puede convertirse automáticamente en una condena.
La investigación de la FGR será relevante precisamente porque puede determinar si existen elementos suficientes para avanzar o si, como espera Inzunza, debe ser desestimada.
El senador dijo confiar en que la Fiscalía concluya la indagatoria y determine que no existe responsabilidad de su parte.
El costo político para Morena
Aunque Inzunza ya no forma parte de Morena, su caso sigue representando un problema político para el partido.
El movimiento enfrenta desde hace meses cuestionamientos relacionados con la penetración del crimen organizado en gobiernos locales, las acusaciones contra funcionarios y la relación de algunos políticos con grupos de poder en estados donde la violencia y el narcotráfico tienen una presencia histórica.
Sinaloa es particularmente sensible en este contexto.
Cualquier señalamiento que involucre a un político de esa entidad puede convertirse rápidamente en un asunto nacional, especialmente cuando las acusaciones proceden de autoridades o instancias estadounidenses.
La separación de Inzunza de la bancada permite a Morena marcar distancia formal respecto del senador.
Pero no elimina las preguntas.
¿Por qué permaneció alejado durante meses? ¿Qué elementos contiene la investigación de la FGR? ¿Cuál es exactamente la razón jurídica para mantener congeladas sus cuentas? ¿Y qué ocurrirá si la Fiscalía encuentra elementos adicionales?
Son preguntas que difícilmente pueden resolverse únicamente con declaraciones políticas.
“No soy narconada”, pero el expediente sigue abierto
La frase de Inzunza resume su estrategia de defensa.
El senador busca rechazar frontalmente cualquier vínculo con el narcotráfico y evitar que los señalamientos terminen convirtiéndose en una condena mediática antes de que exista una resolución de las autoridades.
Tiene derecho a defenderse y a exigir que cualquier acusación sea sustentada con pruebas.
Pero, al mismo tiempo, el caso permanece abierto.
La investigación de la FGR, el congelamiento de sus cuentas y los señalamientos que motivaron el escrutinio internacional mantienen al legislador bajo una lupa que difícilmente desaparecerá con su regreso al Senado.
Su decisión de convertirse en independiente puede reducir la presión directa sobre Morena, pero también lo coloca en una posición políticamente solitaria.
Ahora tendrá que defender su nombre y explicar su situación financiera mientras espera que la Fiscalía determine el destino de la investigación.
Por lo pronto, Enrique Inzunza volvió al Senado con un mensaje inequívoco: rechaza cualquier vínculo con el crimen organizado, asegura que no teme a la cárcel y sostiene que sus ingresos tienen un origen plenamente identificable.
La última palabra, sin embargo, no estará en el Senado ni en las declaraciones del legislador.
Estará en las pruebas que logre reunir la Fiscalía y en las conclusiones a las que llegue la investigación.