¡Adiós al celular en la escuela! 81% de maestros respalda limitar su uso
81% de maestros respalda limitar celulares en escuelas. Sheinbaum y SEP preparan regulación nacional tras consulta a 565 mil docentes.
Por Mario Victorino
La mayoría de los maestros en México quiere que los celulares tengan límites dentro de las escuelas.
El dato surgió de la Consulta Nacional para el Uso y Regulación de Dispositivos Digitales, en la que participaron más de 565 mil docentes de todo el país. De acuerdo con los resultados presentados por el Gobierno federal, 81 por ciento de los maestros está de acuerdo con que los teléfonos celulares no se utilicen durante las clases y el recreo.
La cifra da respaldo a la estrategia impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para reducir el uso de dispositivos electrónicos entre niñas, niños y adolescentes dentro de los planteles educativos.
Durante la mañanera de este lunes, realizada por primera vez en una escuela pública con motivo del inicio del ciclo escolar 2026-2027, Sheinbaum sostuvo que el objetivo no es simplemente retirar los teléfonos, sino evitar que los estudiantes pasen buena parte de su tiempo frente a las pantallas en lugar de realizar actividades como jugar, leer, estudiar o convivir.
“Eso es lo que no queremos que pase”, señaló la presidenta al referirse al uso excesivo del celular entre menores.
81% de maestros pide límites al celular
Los resultados de la consulta muestran un respaldo mayoritario a establecer restricciones.
Del universo de más de 565 mil docentes participantes, 81 por ciento se pronunció a favor de que los celulares no sean utilizados durante las clases y el recreo, con la idea de que los dispositivos no se utilicen dentro del espacio escolar.
El resultado será utilizado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para construir una propuesta de regulación nacional.
Sheinbaum adelantó que el tema será discutido en una próxima comisión en la que participarán los secretarios de Educación de las entidades federativas.
La intención es establecer criterios comunes para las escuelas del país, aunque todavía falta definir cómo se aplicará la regulación y qué excepciones podrían contemplarse.
¿Por qué quieren limitar los celulares?
La consulta también permitió conocer cuáles son las principales preocupaciones de los maestros respecto al uso de dispositivos digitales.
El 48 por ciento de los docentes consideró que los celulares dificultan que los estudiantes mantengan la atención durante las clases.
Además, 38 por ciento señaló que estos dispositivos interrumpen las actividades escolares.
Los datos muestran que para los profesores el problema no se limita a la distracción ocasional de un estudiante que revisa su teléfono.
La preocupación está relacionada con la capacidad de los alumnos para concentrarse y participar en las actividades educativas.
Redes sociales también llevan sus conflictos a las aulas
Otro de los resultados que llamó la atención fue el impacto de las redes sociales en la convivencia escolar.
El 37.8 por ciento de los docentes afirmó haber detectado que conflictos generados en redes sociales terminan trasladándose a las aulas y a los propios planteles.
Esto significa que las disputas que comienzan fuera de la escuela pueden continuar dentro de ella, particularmente cuando los estudiantes forman parte de los mismos grupos digitales.
A esto se suma que 34 por ciento de los profesores consideró que el uso de celulares provoca que niñas, niños y jóvenes abandonen espacios de convivencia con sus compañeros y maestros.
La discusión, por lo tanto, no solamente gira alrededor del rendimiento académico.
También involucra la convivencia, la interacción entre estudiantes y la salud de las relaciones dentro de las comunidades escolares.
¿Qué dispositivos llevan los estudiantes?
La consulta también reveló cuáles son los dispositivos que con mayor frecuencia llegan a las aulas.
De acuerdo con Mario Delgado, titular de la SEP, 40 por ciento de los docentes señaló que los estudiantes llevan principalmente teléfonos celulares a las escuelas.
Por otro lado, 24 por ciento identificó el uso de relojes inteligentes.
La regulación que prepara el Gobierno federal tendrá que considerar, por tanto, que el problema no se limita a los teléfonos tradicionales.
Los estudiantes cuentan cada vez con más dispositivos capaces de conectarse a internet, recibir mensajes, acceder a redes sociales o generar interrupciones durante las actividades escolares.
Maestros piden protocolos, no solamente prohibiciones
Uno de los puntos más relevantes de la consulta es que los docentes no parecen plantear únicamente una prohibición.
El 51 por ciento de los participantes propuso establecer protocolos para atender situaciones de riesgo y generar acuerdos con madres y padres de familia.
Esto coloca una parte importante de la responsabilidad fuera del salón de clases.
Para que una regulación funcione, no bastaría con que una escuela establezca que los estudiantes deben guardar sus celulares. También sería necesario definir qué ocurrirá cuando un alumno se niegue, qué sucederá ante una emergencia, quién tendrá responsabilidad sobre el dispositivo y cómo podrán comunicarse las familias con sus hijos durante la jornada escolar.
Ahí estará uno de los principales desafíos de la política que prepara la SEP.
Sheinbaum pone sobre la mesa el problema de la adicción digital
La presidenta también vinculó el debate con el uso intensivo de las redes sociales.
Durante la mañanera, Sheinbaum hizo referencia a un proceso judicial en Estados Unidos relacionado con Meta Platforms, empresa propietaria de Facebook, Instagram, WhatsApp y Threads.
La mandataria utilizó ese caso como argumento para advertir sobre los posibles efectos del diseño de las plataformas digitales sobre niñas, niños y adolescentes.
Sheinbaum sostuvo que ya no se trata únicamente de opiniones individuales sobre el impacto de las redes sociales, sino de un asunto que ha llegado a los tribunales.
La presidenta planteó que el diseño de determinadas plataformas puede incentivar el uso prolongado y generar patrones de comportamiento que preocupan especialmente cuando se trata de menores de edad.
El debate no será sencillo
Aunque el respaldo de los maestros es amplio, convertir ese consenso en una regulación nacional será mucho más complicado.
El Gobierno tendrá que definir si habrá una prohibición general, restricciones durante determinados horarios o reglas diferenciadas dependiendo de la edad de los estudiantes.
También tendrá que resolver cómo se manejarán las emergencias, qué ocurrirá con estudiantes que necesitan utilizar dispositivos por motivos educativos y cuáles serán las responsabilidades de las escuelas y de las familias.
Otro punto será establecer mecanismos para evitar que la regulación quede únicamente en el papel.
Una norma que prohíba los celulares, pero que no cuente con mecanismos claros de aplicación, podría terminar generando conflictos entre estudiantes, maestros y padres de familia.
El reto para Mario Delgado y la SEP
Para Mario Delgado, el resultado de la consulta representa una oportunidad, pero también un desafío.
El respaldo de 81 por ciento de los docentes permite al Gobierno argumentar que la regulación responde a una preocupación existente dentro de las propias comunidades escolares.
Sin embargo, el éxito de la medida dependerá de cómo se diseñe.
La SEP tendrá que pasar de una consulta nacional a reglas concretas que puedan aplicarse tanto en una secundaria urbana como en una escuela rural, sin importar las diferencias de infraestructura, conectividad y condiciones sociales.
Además, la participación de los padres de familia será fundamental.
Si la regulación solamente se aplica dentro de las escuelas, pero el uso excesivo continúa fuera de ellas, el problema difícilmente desaparecerá.
Sheinbaum quiere menos pantalla y más convivencia
La apuesta de la presidenta tiene un componente educativo, pero también social.
Sheinbaum busca que las escuelas recuperen espacios de convivencia que, de acuerdo con los datos de la consulta, están siendo afectados por el uso de dispositivos.
La idea es que los estudiantes no pasen el recreo aislados frente a una pantalla, sino que vuelvan a jugar, conversar y convivir con sus compañeros.
El reto será encontrar el equilibrio.
Los teléfonos celulares y otros dispositivos también pueden convertirse en herramientas educativas, de comunicación y de acceso a información.
La discusión, por ello, no será simplemente celular sí o celular no.
La verdadera pregunta será cómo conseguir que la tecnología permanezca al servicio de la educación y no termine desplazando la atención, la convivencia y el aprendizaje.
Con 81 por ciento de los maestros a favor de limitar su uso, el Gobierno de Sheinbaum ya tiene un respaldo importante para avanzar.
Ahora le corresponde convertir ese respaldo en una política nacional que funcione dentro de las aulas.