Operativo en CDMX retira a casi mil animales del Refugio Franciscano; protestas en las calles
Autoridades desalojaron a 936 animales del Refugio Franciscano en la Ciudad de México, generando protestas de manifestantes que se oponen al retiro y exigen alternativas para garantizar el bienestar de perros y gatos.
Por Mario Victorino
Un total de 936 animales, principalmente perros y gatos, fueron desalojados del Refugio Franciscano, ubicado en la Ciudad de México. El operativo fue encabezado por autoridades locales con el argumento de que el espacio no cumplía con las condiciones necesarias para garantizar la salud y seguridad de los animales.
La reacción ciudadana
El retiro provocó la movilización de manifestantes y defensores de los derechos de los animales, quienes se concentraron en las inmediaciones del refugio para expresar su rechazo. Los inconformes señalaron que el desalojo pone en riesgo a los animales y exigieron alternativas que aseguren su bienestar, como la reubicación en albergues certificados o la creación de un plan de adopción masiva.
El destino de los animales
Tras el operativo, los animales fueron trasladados a distintos espacios de resguardo temporal. Las autoridades informaron que se busca garantizar atención veterinaria, alimentación y condiciones adecuadas mientras se define su futuro. Sin embargo, organizaciones civiles advierten que la capacidad de los albergues es limitada y que existe el riesgo de hacinamiento.
Debate sobre protección animal
El caso del Refugio Franciscano reabre el debate sobre la protección animal en México y la necesidad de políticas públicas más sólidas. Mientras las autoridades defienden la medida como un acto de protección, los manifestantes insisten en que el cierre del refugio representa un retroceso en la lucha por los derechos de los animales.
Escenario futuro
El destino de los 936 animales dependerá de la coordinación entre autoridades y organizaciones civiles. Se prevé que en los próximos días se anuncien programas de adopción y convenios con refugios privados para evitar que los animales queden desprotegidos. El caso se ha convertido en un símbolo de la tensión entre regulación oficial y activismo ciudadano en torno al bienestar animal.